Presunto narco de cárteles colombianos tenía un aliado secreto: La DEA

Se trata de Diego Marín, quien en el mundo criminal colombiano, se destacó como el máximo superviviente a las guerras en Colombia.

Una y otra vez, este secuaz del cártel de Cali evadió la captura, o destinos peores como la muerte, y a la vez construyó una red de lavado de dinero que se extendió por cuatro continentes.

Lo hizo, según las autoridades, con crueldad, astucia callejera y disposición para sobornar a numerosos policías y políticos sudamericanos.

  • Un aliado aún más poderoso

Pero durante todo ese tiempo, Marín contó con un aliado aún más poderoso: la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).

Durante años, la agencia antinarcóticos afirmó que lo investigaba, y dijo al Departamento de Justicia de Estados Unidos que se encontraba entre los principales objetivos de la DEA. Pero en realidad, la relación era más complicada: Marín fue incorporado brevemente como informante, y al mismo tiempo corrompía asiduamente a los agentes con un festín de prostitutas, cenas elegantes y regalos de lujo, según determinó una investigación de The Associated Press.

  • La DEA se hacía de la vista gorda

A cambio, al menos uno de esos agentes ayudó a Marín a lavar dinero y traficar contrabando —y desvió a las autoridades de su búsqueda. Y mientras la DEA se hacía de la vista gorda, el negocio de Marín floreció hasta convertirse en un imperio criminal que generaba hasta 100 millones de dólares al año, según el Servicio de Impuestos Internos de los EE.UU.

Las conclusiones de la AP, basadas en entrevistas con agentes activos y en retiro, así como en un conjunto de archivos altamente sensibles del Departamento de Justicia, ofrecen una mirada sin precedentes del fraude, la supervisión deficiente y el despilfarro de fondos que permitieron el ascenso de Marín.

La corrupción era tan extensa, reportaron los funcionarios, que les recordó uno de los escándalos más notorios de la historia de las fuerzas del orden de Estados Unidos: los tratos sin escrúpulos del FBI con Whitey Bulger, el jefe de la mafia de Boston.

  • Es una vergüenza para la DEA

“Es una vergüenza para la DEA”, dijo el general colombiano retirado Juan Carlos Buitrago, quien durante años intentó llevar ante la justicia a Marín sólo para ver cómo su propia carrera se descarrilaba por esa persecución. “Porque eso, la DEA terminó creando un monstruo”.

No se sabe con precisión cómo entró en el negocio de la droga, pero fue en algún momento durante las sangrientas guerras de la cocaína en Colombia, una época popularizada por la famosa frase “plata o plomo” del capo Pablo Escobar.

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