Por: Rafael Anzoátegui (Comunicador social)
Imágenes cortesía de Punto de Vista.
El desalojo de centenares de familias sin techo de los predios del asentamiento Berlín, en la margen izquierda de Montería, es el reflejo de la desigualdad social de uno de los países menos equitativos del mundo, donde la tierra y las riquezas están en manos de unos pocos.
Son las mismas familias que después de elecciones, ya sean territoriales, nacionales y/o presidenciales desaparecen y cuatro años después llegan de nuevo con las mismas mentiras, esta vez maquilladas, a seguir engañando a los más vulnerables.
Son los mismos que mensualmente se embolsillan entre 45 y 50 millones de pesos mientras la mayoría de los colombianos escasamente se comen una comida al día.
*El desalojo
Aunque se dice que el operativo policial estuvo apegado a la decisión de un juez, como aparato represivo del Estado, también es cierto que esos ‘sin techo’ quedarán deambulando sin esperanzas buscando dónde ubicarse para engrosar, aún más, los cordones de miseria de esta capital.
Las imágenes captadas por los medios de comunicación le dieron la vuelta al país y los colombianos con sensibilidad social vieron con horror como las pesadas máquinas destrozaban todo a su paso.
Hubo varias mujeres desmayadas ya sea por los gases lacrimógenos o por el dolor de ver como sus ranchos miserables colapsaban ante la furia de una decisión judicial para garantizar la ‘propiedad privada´.
Por lo pronto, el drama de los sin techos sigue creciendo ante la mirada indiferente de mandatarios y de la sociedad en general, porque saben que a ellos no los toca la tragedia, la escasez y lo que más duele y humilla a un ser humano: El hambre.
Gustavo PetroYalenis MazonLuis Fernando Ballesteros Meza
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