Brutal asesinato de infante de Marina dentro de la Base de Coveñas sigue impune después de 4 años

Por: Rafael Anzoátegui

Comunicador social/periodista

¿Se acuerdan del infante de Marina Nicolás Andrés Sierra Ballesteros, natural del Lorica, Córdoba, quien desapareció misteriosamente durante dos días de la Base de Entrenamiento de Coveñas, de la Armada Nacional, y los comandantes justificaron su ausencia diciendo que se había evadido, pero que después apareció brutalmente asesinado sobre la azotea del área de Sanidad de esa unidad militar?

El crimen fue cometido con la sevicia de un psicópata y, cuatro años después, sigue en la más completa impunidad mientras el expediente vegeta en Sincelejo, Sucre, en la oficina del fiscal Seccional Michel Gómez, segundo funcionario que conoce del caso, pues el primero, de nombre Manuel Cordero, renunció sin conocerse la causa.

El suceso se registró el 11 de marzo de 2022 y desde entonces Ana Sierra, madre de Nicolás Andrés, ha vivido un calvario por culpa de un Estado que no responde por el hijo sano que le entregó al país.

De nada han valido los reclamos de justicia, acompañados de lágrimas de dolor, los plantones a las afueras de la Base Naval de Coveñas, los viajes a Sincelejo a la oficina del fiscal Gómez quién, al parecer, nunca entrega información a Ana Sierra sino que es su secretaria quien atiende. Ana tampoco ha obtenido respuesta de los comandantes de la unidad que han pasado por ella. Todo es hermetismo.

  • Contexto

Luego de cumplir los 18 años, Nicolás Andrés le expresó a su mamá la intención de enrolarse en las filas de Armada Nacional en la Base de Coveñas. Después de los exámenes de incorporación que determinaron que el joven loriquero estaba apto para prestar el servicio militar, este fue admitido.

Con el transcurrir de los meses, Nicolás se enfermó de las amígdalas y fue atendido en el dispensario naval. Todo empezó a ir mal cuando un enfermero le colocó una inyección intramuscular para la infección de las amígdalas y con la aguja le afectó el nervio ciático de una de sus piernas, según contó Ana Sierra a este periodista.

La situación arriba descrita empeoró la situación de salud física de Nicolás quien hacía labores administrativas en Sanidad. Ana Sierra indicó que su hijo se había ido a la Armada con la intención de seguir con su carrera militar.

  • La noticia que nunca habría querido escuchar

El 11 de marzo de 2022 recibió la llamada de un teniente de apellido Navarrete que le preguntaba por el paradero de su hijo Nicolás Andrés. Ella respondió que él estaba en la base de Coveñas a lo que le contestaron que tenía dos días desaparecido. En ese momento se encendieron las alarmas en la familia Sierra.

La progenitora se dirigió a la base militar y le marcó insistentemente al celular de su hijo y aunque timbraba nadie respondía. Fue uno de los infantes encargados del aseo de Sanidad quien escuchó que un teléfono sonaba en la parte de arriba de la azotea.

El hombre subió y lo que descubrió lo llenó de horror: Se trataba del cadáver Nicolás Andrés Sierra Ballesteros. (Por respeto a Ana Sierra no describiremos la crudeza del hallazgo).

La Unidad de Criminalística del CTI de la Fiscalía practicó la inspección y levantamiento del cuerpo. Lo extraño de este caso es que las cámaras de seguridad del área de Sanidad estaban, al parecer, “desconectadas” o en “mal estado”.

¿Casualidad o intencionalidad?

Saquen ustedes sus propias conclusiones.

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