Redacción: El caso salió a la luz cuando el menor acudió junto a su abuela a la comisaría local para denunciar la supuesta desaparición de sus padres, Antônio Carlos Teixeira, de 45 años, e Inaila Teixeira, de 37, así como de su pequeño hermano. El joven afirmó entonces que la familia había salido rumbo a un hospital tras un accidente doméstico y nunca regresaron.

Sin embargo, la versión se desmoronó rápidamente. La Policía Civil no encontró registros médicos que respaldaron su relación y, tras inspeccionar la vivienda familiar, hallaron rastros de s4ngr3 y un fuerte olor que llevó a los agentes hasta una cisterna en el terreno de la casa. Allí se encontraron los tres cu3rpos ocultos.

- El interrogatorio
En un interrogatorio, el adolescente confesó haber disp4r4do en la cabeza a sus padres mientras dormían y a su hermano y aseguró que lo hizo “para evitarles el sufrimiento de quedarse solo”. El comisario Carlos Augusto Guimarães, a cargo de la investigación, describió la frialdad del menor: “Nos dijo que no se arrepiente y que lo haría de nuevo. Sus respuestas eran rápidas y calculadas. Tiene un perfil que podría indicar rasgos psicopáticos”.

Según el relato del propio joven, tomó una pastilla de preentrenamiento para mantenerse despierto y usó el 4rm4 que su padre guardaba bajo el colchón para cometer el crTm3n mientras su familia dormía. Después, 4rr4stró los cuerpos, limpió rastros de s4ngr3 y escondió los celulares de las víctimas.
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