Jesús David Ibáñez lleva sus ollas comunitarias a barrios vulnerables de Montería

Por: Rafael Anzoátegui y Juan Peña

No se necesitan grandes recursos económicos, ni camiones cargados con comida para llevarle a las comunidades un compartir, pues para nadie es un secreto que “el hambre duele”, como lo expresó con fuerza una abuela en uno de estos sectores de Montería.

Lo que falta es la voluntad de compartir de los que más tienen, los más privilegiados ya sea por Dios o por la vida.

Entendiendo esto, Jesús David Ibáñez, un joven monteriano sin ínfulas de grandeza ni mucho menos aspiraciones políticas (al menos por ahora) se ha dado a la tarea y la ‘pela’ para llevar amor a la gente donde él sabe que no se comen tres comidas.

  • Lo que lo inquietó

Con el apoyo de un grupo de jóvenes amigos, Jesús David se despertó un día con la inquietud y la pregunta de ¿“cómo come la gente en las barriadas pobres de la ciudad”?

Con esa fijación, Ibáñez se craneó hacer una fundación para buscar alimentos y los fines de semanas llevar lo que él llama ‘ollas comunitarias’ que ya han visitados sectores deprimidos.

  • Los moradores ven con buenos ojos esta campaña de compartir con los que menos tienen

La última jornada se llevó a cabo este sábado 6 de septiembre en el sector Zona Inundable de Cantaclaro donde se cocinaron dos gigantescas ollas con un sancocho ‘bacano’ para unas 300 personas, preparado con sabor sinuano.

Mujeres, niños y hombres se ‘empacaron’ su buena sopa y disfrutaron de un rato de esparcimiento y sano compartir.

Entendiendo esto, Jesús David Ibáñez, un joven monteriano sin ínfulas de grandeza ni mucho menos aspiraciones políticas (al menos por ahora) se ha dado a la tarea y la ‘pela’ para llevar amor a la gente donde él sabe que no se comen tres comidas.

Con el apoyo de un grupo de jóvenes amigos, Jesús David se despertó un día con la inquietud y la pregunta de ¿“cómo come la gente en las barriadas pobres de la ciudad”?

Con esa fijación, Ibáñez se craneó hacer una fundación para buscar alimentos y los fines de semanas llevar lo que él llama ‘ollas comunitarias’ que ya han visitados sectores deprimidos.

Los moradores ven con buenos ojos esta campaña de compartir con los que menos tienen.

La última jornada se llevó a cabo este sábado 6 de septiembre en el sector Zona Inundable de Cantaclaro donde se cocinaron dos gigantescas ollas con un sancocho ‘bacano’ para unas 300 personas, preparado con sabor sinuano.

Mujeres, niños y hombres se ‘empacaron’ su buena sopa y disfrutaron de un rato de esparcimiento y sano compartir.

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