Los audios secretos de David Barguil en un expediente de ‘mermelada’

  • Hace un año, la Corte Suprema de Justicia cerró la etapa probatoria del caso contra David Bargil, que fue ‘pescado’- junto a otros congresistas – en una presunta repartija de contratos para el municipio de Galeras (Sucre)
  • (Tomado de la Revista Cambio)
  • Esta revista revela las interceptaciones a Barguil, que regresará a las urnas como cabeza de lista de los conservadores al Senado.

“Porque lo bueno, repite”. El eslogan de campaña de David Barguil – el político de Cereté, Córdoba, que hoy encabeza la lista del Partido Conservador al Senado – parece escrito para un país donde la política funciona como un eterno retorno.

Con 45 años, Barguil podría pasar por un novato, pero lo cierto es que lleva más de una década protagonizando las disputas internas de su partido. A los 33 se convirtió en el director más joven en la historia de los conservadores, y, desde hace más de una década, sostiene un pulso parejo por el control de su partido con el veterano cacique Efraín Cepeda.

Tras una fracasada campaña presidencial, Barguil había salido del escenario político. Su regreso al ruedo, que pretende ser estelar, coincide con una investigación que, en octubre de 2022, la Corte Suprema de Justicia anunció que abriría en su contra por los delitos de tráfico de influencias, cohecho, financiación de campaña con fuentes prohibidas y contrato sin el cumplimiento de requisitos legales.

  • A punto de concluir

Desde entonces, el proceso avanzó en el alto tribunal. Hoy, casi cuatro años después, aunque sin resolverse está apunto de concluir.

El dilema es tan colombiano como incómodo: Barguil podría ser elegido en marzo y, después, enfrentar un juicio por presuntamente exigir dádivas a cambio de gestionar contratos regionales. Es decir, por usar su cargo – que está a punto de recuperar – para intereses personales. O podría ser absuelto, pero demasiado tarde, con el costo electoral inevitable de la sospecha.

  • Las interceptaciones

En esta historia, CAMBIO revela las interceptaciones que llevaron a la Corte a investigarlo como uno de los congresistas que – según el expediente- habrían intervenido en la asignación de contratos mediante cupos indicativos, un mecanismo opaco del que muchos se han lucrado durante años.

Aunque su proceso era conocido públicamente, solo hasta hoy se conocen los audios, que revelan cómo esos cupos se negociaban y se repartían, mientras los contratos avanzaban y el calendario electoral, como siempre, no se detenía.

  • El expediente se hizo público en enero de 2022

El expediente contra Barguil se hizo público en enero de 2022, cuando La Fiscalía capturó a Remberto Javier Amell Hernández, entonces alcalde de Galeras, Sucre, junto a Carlos Eduardo Cueto Corrales, secretario de Planeación municipal; el contratista Jorge Carlos Álvarez Rivero y Lila Margarita Aldana Argel.

Según la investigación, los cuatro habrían participado en un entramado destinado a apropiarse de recursos públicos que el Gobierno había asignado para obras de mejoramiento vial en el municipio: dinero pensado para carreteras, desviado, presuntamente, hacia otros fines.

  • La administración de Amell, entre 2016 y 2019

La Fiscalía mostró que, durante la administración de Amell, entre 2016 y 2019, se ejecutaron proyectos de pavimentación financiados con recursos del orden nacional que habrían sido direccionados a determinados contratistas y que, la mayoría de los dineros, quedó en bolsillos de particulares.

Esos recursos llegaron al municipio por medio de cupos indicativos gestionados políticamente y canalizados mediante convenios interadministrativos con el Departamento para la Prosperidad Social (DPS). Hasta ahí, no hay nada irregular; sin embargo, según el ente acusador, Amell acudió al entonces representante Barguil y a la senadora Sandra Villadiego para que intercedieran ante el DPS y facilitaran la asignación de recursos destinados a la rehabilitación de la malla vial de Galeras. Como resultado de esas gestiones, a la administración municipal le fueron asignados $13.212 millones y, por esa intermediación, los congresistas habrían recibido, presuntamente, el 15 por ciento de lo desembolsado.

  • La Corte Suprema empezó a seguir el rastro de los congresistas

En 2022, la Corte Suprema empezó a seguir el rastro de los congresistas que, presuntamente, habían intervenido en la gestión de esos cupos. En el expediente aparecieron varios nombres – la exsenadora Sandra Villadiego, el sucreño José Carlos Mizger, el exrepresentante Eduar Luis Benjumea – y también el dirigente conservador David Barguil, por actuaciones en distintos proyectos dentro del mismo engranaje.

En octubre de ese año, la Corte anunció formalmente la apertura de la investigación contra él. Desde entonces, el caso avanzó en la Sala de Instrucción hasta quedar, donde sigue sin resolverse.

Los contratos que están en el centro de la investigación aparecen con nombre y cifra en el expediente. En 2017, la Alcaldía de Galeras firmó un convenio con el Departamento para la Prosperidad Social para ejecutar obras de pavimentación en el municipio —entre ellas, un tramo de la calle 12 hacia el corregimiento de Puerto Franco— por más de cuatro mil millones de pesos, adjudicado al Consorcio Galeras 2018.

  • Cupos indicativos habrían sido orientados para favorecer a contratistas

A partir de ese acuerdo se desprendieron otros procesos financiados con recursos gestionados como cupos indicativos que, según la investigación, habrían sido orientados para favorecer a contratistas previamente definidos.

Son esos contratos, todos ligados a la malla vial urbana, los que la Corte examina ahora para determinar si detrás de su asignación hubo tráfico de influencias y cobros indebidos amparados por el poder político.

  • Las interceptaciones de David Barguil

Las interceptaciones incorporadas al expediente del caso Galeras permiten seguir, en tiempo real, cómo evolucionó la relación entre David Barguil, entonces representante a la Cámara, y Remberto Javier Amell Hernández, alcalde de Galeras, mientras se tramitaban convenios con el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) para obras de pavimentación en el municipio.

Las conversaciones, registradas entre noviembre de 2017 y febrero de 2018, en plena antesala de las elecciones legislativas, muestran tres momentos distintos:

a-) uno de coordinación, en el que se habla de papeles, firmas y reuniones; b-) un segundo momento de quiebre, marcado por reclamos, preocupación y arrepentimiento, y un c-) tercero en el que emerge la disputa por los cupos indicativos, con versiones cruzadas sobre a quién correspondían los proyectos y contradicciones entre lo dicho en las llamadas y lo que aparecía registrado en los sistemas oficiales.

  • Las primeras conversaciones entre David Barguil y Remberto Javier Amell

En las primeras conversaciones entre David Barguil y Remberto Javier Amell se escucha un tono cercano y operativo, propio de quienes están pendientes de un trámite que avanza rápidamente ante el DPS. Se habla de documentos por completar, de llamadas pendientes y de fechas para firmar.

Barguil se interesa por el estado de los papeles y anticipa contactos desde las entidades nacionales, como si el proceso estuviera en curso y dependiera de cumplir una secuencia administrativa. En ese tramo no hay reproches ni tensiones visibles, sino coordinación, agenda y control del ritmo.

Los audios muestran a Barguil con un tono fresco y amigable con el alcalde Amell. Le dice que todo está listo y que próximamente lo van a llamar para la firma del proyecto.

  • Descripción de los audios

“Óyeme, todo ok, ya van a llamar para papeles (…) De aquí al viernes o martes te llaman, ve teniendo todo listo, ya hubo CONPES, entonces ya todo listo”.

En otra conversación, Barguil confirma que el proceso sigue su curso y le pregunta al alcalde si ya hubo contacto para avanzar con la firma:
“¿Te llamaron para avisarte el día de la firma y la hora?”. El alcalde le dice que sí y que ya tenían cita para el día siguiente en la tarde.

Barguil le contesta que se tienen que ver. El alcalde le dice que firma eso y se ven. Ese primer momento, Barguil, lejos de parecer un espectador distante, parece un actor que pregunta, empuja, organiza y está muy pendiente del desarrollo del proyecto.

  • El tono de las conversaciones cambia

El tono de las conversaciones cambia cuando el proyecto deja de avanzar como estaba previsto. Desde ese punto, las llamadas no giran solo alrededor de papeles y citas, sino de la falta de respuesta, del desgaste y de la presión que empieza a acumularse.

Barguil reclama, pide explicaciones y deja claro que la situación es grave. En sus palabras, que entremezclan molestia y urgencia, marcan un nuevo tono en la conversación.

En una de las llamadas, Barguil se lo dice de frente al alcalde: “Hermano, preocupado con el tema contigo, te confieso. No me llamaste”. Insiste en que el asunto es serio y que no está bien tener que perseguirlo para obtener respuestas: “yo creo que el tema es serio, no es para que yo me siente detrás tuyo, persiguiéndote, llamándote, escribiéndote. Eso no está bien,
viejo”.

Luego, el político pronuncia una frase que fija el quiebre con claridad: “yo hubiese sabido eso… yo no me hubiese metido […] dime en dónde y Said Bitar, mi primo, se reúne contigo”.

Barguil queda en enviarle el número de su primo y le “pide” que lo llame hoy.
La preocupación se vuelve más explícita en llamadas posteriores. Barguil insiste en que está atravesando un momento complejo por su campaña para el senado y deja ver que el tiempo juega en su contra.

“Muy preocupado, hermano, yo no me hubiese metido en esto, te lo digo. Estoy arrepentido porque así no eran las cosas. Me hubieras dicho que no ibas a tener la posibilidad, no me hubieses buscado. Este es mi momento más difícil. Tú me entiendes, tú lo viviste cuando tú estuviste aspirando. Es un momento muy complicado. Es que si fuera un año normal, no importa. “Uno tiene tiempo, pero este no es un momento normal.

¿Cuándo me tienes una solución?”, pregunta Barguil. El alcalde responde que sabe que él está urgido, que por eso está acelerando todo, y que “ellos” le dijeron que el lunes ya lo tendrían listo.

  • Cada vez sube más el tono de Barguil

El tono de Barguil sube cada vez más: “oiga, hermano, yo pensé que usted era un hombre serio. No me hubieses buscado, uno tiene que ser serio, dar la cara, respetar a los demás:
¿por qué tengo que estar detrás tuyo como si yo fuese que? Yo solamente necesito que usted me ponga alguien de contacto suyo de allí de la Alcaldía para el tema, y yo le mando a la persona que tengo para el tema, a Victor Hernandez. Yo ya no quiero nada más”.

El alcalde le dice que mande a la persona al otro día para reunirse con Carlos Cueto, el secretario de Planeación capturado. A continuación, Barguil lo llama para decirle que quienes irán son Leidy Oyola y un ingeniero de la oficina de Víctor Hernández.

  • La ‘guerra de titanes’

En el entretiempo, Amell conversa con una funcionaria que le cuenta infidencias de lo que está pasando en el DPS con los cupos indicativos para su región. Le dice que “hay una guerra de titanes en el DPS” y que se están peleando entre funcionarias por determinar a qué congresista le correspondía el “cupo indicativo”, o el proyecto, de la discordia, si a Raimundo Méndez (la Corte le precluyó la investigación por los hechos) o a Barguil.

  • Ruptura total entre Barguil y Amell por una tercera persona

El tercer momento de las interceptaciones es la ruptura total entre Barguil y Amell, justamente, por la pelea por a quien le pertenecía el cupo. El representante lo llama a reclamarle porque le informaron que había frenado el avance del proyecto.

“Otra vez preocupado que tu secretario (Carlos Cueto) acaba de decir que usted había dado otra orden”.
Amell intenta explicar lo ocurrido. Le dice que pidió que “aguantaran” el proceso porque apareció una tercera persona y porque, según le dijeron, era necesario consultar a María Andrea para aclarar a quién correspondía el cupo. Barguil reacciona de inmediato, cuestiona esa versión y recuerda que ambos habían hablado del tema con anterioridad: “tú estuviste conmigo allá, ¿de qué hablas?”.

  • El proyecto era de “otro señor”

El alcalde insiste en que una mujer —a la que identifica luego como Elizabeth— le dijo que el proyecto era de “otro señor”, y que por eso propuso subir el tema con María Andrea para que se aclarara la situación.

La respuesta de Barguil es tajante. Le dice que esa explicación no tiene sentido y que no puede depender de versiones que aparecen a última hora.

“No, no, no, alcalde, perdóname, tu no puedes decirme a mí que apareció nadie. Pero, perdóname, tú lo tienes claro, tú estuviste conmigo allá, de qué hablas. No tengo que supeditarme a que alguien te llegue con un chisme y tu pares las cosas. Te estás inventando una historia”, afirma, y recalca que el tema estaba definido desde hacía tiempo. Acto seguido, plantea la salida: que sea María Andrea quien lo llame directamente y le aclare la situación. “Estoy superando mis límites del respeto, la paciencia. A estas alturas que me salgas con esta historia”.

Finalmente, quedan en una reunión posterior con María Andrea quien, consignan en un informe judicial, sería la funcionaria encargada de los cupos indicativos en el DPS.

Ese episodio se completa con otra conversación. Esta vez entre Remberto Amell y Janina, identificada en el expediente como interlocutora habitual en la gestión de los proyectos. Allí, Janina intenta bajar la tensión y le explica al alcalde que él no se está “tumbando” nada, como lo cree Barguil, y que lo que aparece registrado es otra cosa.

  • “Eso no es de ningún David Barguil”

“Tu no te estás tumbado nada, la misma María Andrea lo dijo: eso no es de ningún David Barguil. Si quieres dile que la asesora venga conmigo y que lo verifique. De quién aparezca el cupo en el sistema es de él o de la otra. La conclusión es administrativa, no política: el proyecto no es de quien lo reclame por teléfono, sino de quien figure en el sistema y no era Barguil.

  • La disputa por el cupo indicativo

Ese cruce final —el reclamo de Barguil por una orden que habría detenido el proceso y la posterior explicación técnica sobre lo que aparece en los registros— cierra el arco de las interceptaciones. Ya no se trata de gestionar ni de destrabar papeles, sino de una disputa abierta por la titularidad del cupo indicativo, con versiones enfrentadas y con la verificación en el sistema como último árbitro.

Es ese momento el que la Corte observa para establecer si las gestiones de Barguil fueron una intervención política legítima o si cruzaron la línea hacia una conducta penal. En el siguiente video usted puede escuchar todas las interceptaciones.

  • ¿Qué responde Barguil?

El abogado Darío Bazzani, defensor de David Barguil, explicó en CAMBIO la teoría del caso presentada ante la Corte. Señaló que su cliente no negó la existencia de las conversaciones interceptadas, pero sostuvo que estas se inscriben en gestiones propias del ejercicio congresional y negó de manera tajante cualquier referencia a pagos o exigencias indebidas.

Según la defensa, lo que Barguil habría solicitado fue un reconocimiento político en el marco de una campaña electoral, no un beneficio económico, versión que —afirmó— ha sido respaldada por los demás involucrados en el proceso, incluido el exalcalde Remberto Amell, quien aceptó cargos.

  • Barguil reiteró su inocencia

Por su parte, Barguil dijo que no podía referirse a un proceso que se encuentra bajo reserva, pero reiteró su inocencia. Aseguró que ha atendido todos los requerimientos de la Corte, que el expediente cuenta con numerosos testigos y pruebas, y que confía en la justicia.

El expediente permanece en una zona de silencio institucional. La etapa probatoria está cerrada desde hace un año, las interceptaciones y las versiones reposan en el proceso y, como es habitual en este tipo de investigaciones, no todas las piezas son públicas.

  • CSJ decidirá si hay mérito para un juicio o para el cierre definitivo del caso

Mientras tanto, rige la presunción de inocencia y la Corte Suprema de Justicia es la única llamada a decidir si hay mérito para un juicio o para el cierre definitivo del caso.

En todo caso, la justicia avanza a un ritmo distinto del calendario electoral. Los audios no condenan ni absuelven, pero sí revelan cómo se hablaba y se disputaban recursos públicos en la trastienda del Estado. Lo que está en juego no es solo el destino de un expediente, sino la elección de un funcionario que, como todos, está obligado a cumplir la ley.

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