Unisinú, ejemplo en Latinoamérica con proyectos de fortalecimiento y crecimiento personal

  • IKIGAI, un parque pensado para la buena salud mental de los cordobeses y del mundo entero

Por: Amnerys Marieta Pérez Coronado
Comunicadora Social- Periodista

Montería. Pensé que estaba en otro país, rodeada de muchos invitados, para admirar de cerca al Parque IKIGAI, un proyecto conmemorativo de los 10 años del Programa de Ciencia para la Paz de la Universidad de Sinú, que dirige Andrea Ortega Bechara, desde la Vicerrectoría de Innovación y Desarrollo y actualmente como Asesora de Alta Dirección.


Quedé maravillada de volver al Campus Universitario Elías Bechara Zainum, después de algún tiempo de ausencia, encontrándome con muchos cambios innovadores como el Centro de Florecimiento Flow.
Unisinú siempre ha pensado en todo lo mejor para su comunidad estudiantil, docente, administrativa y externa, pero con el Parque IKIGAI se sobró.


Todos los presentes quedaron asombrados y recibieron a su ingreso un souvenir muy ecológico: una macetica sostenible y una bolsita de arena especial para sembrar un pequeño árbol.
IKIGAI fue inaugurado el 15 de octubre y para ello se preparó una programación especial que incluía historias, música y una gastronomía deliciosa.


Estar ahí me llenó de emoción porque sabía ya que IKIGAI es un concepto japonés que lleva implícito la paz interior para la búsqueda de respuestas del alma.


Comprende 3.500 metros cuadrados, donde se vivirán muchas experiencias multisensoriales a través de la conexión de propósitos personales con la contribución al bienestar común
Nació como respuesta a las luchas internas de Andrea Ortega Bechara con su diagnóstico de salud mental con el que viene enfrentándose desde los 17 años, cuando se presentó su primer episodio en épocas universitarias.


Ella no se dió por vencida y cada vez que tiene la oportunidad lo recuerda ante el público, para que las personas que están viviendo problemas de salud mental sepan que no están solas.


Se dió a la tarea de crear el Programa Ciencia para la Paz con sus propios recursos económicos, confiada en sus objetivos porque su instinto le grita siempre que ella es capaz y que nada le queda grande por su organización, disciplina y resiliencia.
Contó con la ayuda de Óscar Pardo, ex vicerrector de la Universidad de los Andes, a través del Instituto Florecer.


Considerando que el Parque IKIGAI ayudará en las intenciones de una buena salud mental contemplaron poner en marcha un consultorio especializado para ayudar a las personas que tienen depresión y esa idea se ajusta con la aprobación de la Especialización de Psiquiatría de Unisinú.
“Ya se creó el consultorio y se llama ‘Unisinú Contigo’ y va a abrir sus puertas en los próximos meses. Es gratuito para toda la comunidad”, manifestó Ortega Bechara.


IKIGAI es el resultado de la ayuda de programas de lucha de la salud mental de Andrea para con las demás personas.


“Lo digo con orgullo para que puedan salir adelante las personas que viven trastornos sicológicos. Es una invitación para que no se queden calladas y cuenten a sus familias por lo que están pasando y busquen la ayuda especializada. Ha sido mi camino atender la necesidad de una buena salud mental que es tan prioritaria dentro de la población colombiana, ya que uno de cada tres estudiantes tiene síntomas de depresión y malestar psicológico y esa es una cifra preocupante. Yo tuve mis primeros síntomas de depresión muy joven y no he dejado de luchar a pesar de las recaídas”, señaló.


El Programa Ciencia para la Paz es un oficio que ha impactado a más de 30 mil personas en la comunidad.


La gente tiene miedo a hablar de salud mental y la recomendación es no sentir pena y hablar a tiempo.

  • Encuentro con la naturaleza

IKIGAI es abrazar la naturaleza, el arte y la inteligencia artificial para preguntarnos cuáles son los propósitos de nuestras vidas.
Es un sitio perfecto para reflexionar en silencio y darle herramientas positivas a la salud mental de cada persona.


Por eso para la ceremonia de inauguración se ambientó el escenario perfectamente y una de las cosas más bellas fue sentir que caían minúsculas gotas de agua que salían de un aparato especial para mantener una frescura natural.


Los asistentes, con el respaldo del grupo logístico, fue acomodado en sus diversas sillas apostadas frente a la concha acústica, adornada con reflectores de colores para escuchar las charlas de los invitados internacionales, el recibimiento de condecoraciones de la rectora general María Fátima Bechara Castilla; la rectora sede, Adriana Suárez de Lacouture; la vicerrectora de Innovación Andrea Ortega Bechara; el cuerpo administrativo y otros.

  • También para deleitarse con los grupos musicales.


IKIGAI integra en 3.500 metros cuadrados, las experiencias multisensoriales orientadas a conectar el propósito personal con la contribución al bienestar general.
El Parque IKIGAI es
único en Colombia y un ejemplo para Latinoamérica. Podrán gozar los estudiantes, egresados y visitantes.


El proyecto está enfocado a una comunidad conformada por 10.627 personas entre estudiantes, docentes y administrativos y tiene el liderazgo y respaldo de la rectora general de la Universidad del Sinú, María Fátima Bechara.


“Formar profesionales también significa abrir espacios para que las personas piensen qué vida quieren construir y cómo pueden contribuir a la sociedad. Con IKIGAI queremos dar a esa reflexión un lugar en la vida cotidiana de la universidad”, señaló.

  • Presente y futuro

Por su parte, la ex rectora de Unisinú, Ilse Bechara Castilla, precisó que en el presente y en el futuro de la Universidad del Sinú, el Parque IKIGAI es un plan de desarrollo de bienestar de los estudiantes, docentes y comunidad institucional en general.


“Estos espacios están abiertos para el esparcimiento del espíritu, el crecimiento personal y el fortalecimiento de las habilidades blandas y el relacionamiento entre ellos, aún más en este siglo donde la salud mental está tan deteriorada y delicada por tantos conflictos que viven los jóvenes y las personas en general”, afirmó Ilse Bechara Castilla.


Comentó además, que estos lugares de esparcimiento son excelentes para el futuro y el presente de los jóvenes y muchas más personas.


“Me siento muy feliz porque habrá tiempo para la recreación, la música, el arte y en general para la población integral”, agregó.


Por su parte, la rectora sede de la Universidad del Sinú, Adriana Suárez de Lacouture, expresó que el Parque IKIGAI es un espacio maravilloso que se entrega a la comunidad estudiantil y es bienestar y vida. “IKIGAI es un propósito de vida para todos los estudiantes y todas las personas de la Universidad y de la comunidad cordobesa en general” afirmó.

  • Búsqueda personal

IKIGAI es un lugar para profundizar la conexión entre quiénes hemos sido, quiénes somos y quiénes queremos llegar a ser con aquello que podemos aportar más allá de nosotros mismos.
Entre sus experiencias se encuentra “Mi futuro Yo”, una cápsula inmersiva situada en la intersección entre inteligencia artificial y florecimiento humano. Invita a mirar la propia historia, imaginar futuros posibles y conectar aquello que importa con las decisiones del presente.


Se accede a la tecnología en esa exploración sin sustituir la reflexión ni las decisiones de quien participa.
IKIGAI tiene como propósito una construcción que puede evolucionar a lo largo de la vida y que también se desarrolla en relación con los demás.
La experiencia no busca ofrecer respuestas definitivas, sino abrir preguntas y propiciar primeros pasos que continúen fuera del parque, en las conversaciones, los vínculos y las acciones cotidianas.

  • No son sólo hamacas

IKIGAI cuenta con una zona de hamacas llamadas
“Más allá” y es una invitación a detenerse entre la vegetación y reflexionar sobre cómo las capacidades, los valores y las aspiraciones personales pueden contribuir a la vida de otras personas.
Amplía la idea de realización individual para incorporar el cuidado de los demás, la comunidad y las causas que cada persona considera importantes.
Las hamacas hacen un juego exacto con la sombra, la brisa y los sistemas de nebulización complementando los espacios de descanso y favorecemiento del confort térmico durante el recorrido.

  • En acción

La concha acústica es fantástica y es un escenario de “Propósito en acción”.
Se dirige a un ciclo de encuentros quincenales en los que estudiantes, egresados y personas de la comunidad, provenientes de distintos programas académicos y sectores, compartirán historias de vida sobre la manera en que sus decisiones y vocaciones se han traducido en aportes a la sociedad.
Los encuentros buscan ofrecer referentes cercanos y mostrar distintas formas de conectar las capacidades personales con las necesidades del entorno.
Albergará actividades culturales, encuentros académicos y ceremonias.

  • Mosaico IKIGAI

Otra inolvidable sorpresa es el Mosaico IKIGAI, una obra de 280 metros cuadrados realizada por el artista Andrés Molina con el aporte de 200 estudiantes de la Universidad y traduce en imágenes cuatro ámbitos de reflexión de una interpretación contemporánea del IKIGAI: lo que amamos hacer, el desarrollo de nuestra vocación y talentos, el aporte al mundo mediante una misión y el trabajo por el que recibimos una remuneración.


Invita a explorar cómo estos ámbitos pueden relacionarse en la construcción de una vida con sentido.
La participación de los estudiantes incorpora una dimensión colectiva y sus aportes forman parte de un espacio compartido que invita a pensar tanto en las aspiraciones propias como en aquello que podemos ofrecer a los demás.


IKIGAI es una invitación de integración a los proyectos de vida, el reconocimiento del otro, el cuidado de las relaciones y la responsabilidad frente al entorno. Su dimensión social busca que la realización personal vaya de la mano de la contribución a los demás y del bienestar común.
Todo orienta tanto al parque como a las demás iniciativas del Programa Ciencia para la Paz: ayudar a la construcción de una cultura pacífica desde las decisiones, los vínculos y las acciones cotidianas.
La propuesta trasciende la comunidad universitaria y abre sus puertas a la ciudadanía, fortaleciendo el vínculo entre la universidad, la ciudad y el territorio.


El Parque IKIGAI se suma a la oferta de atractivos de Montería, al reunir en un mismo espacio la naturaleza, el arte, la tecnología y las experiencias de reflexión.


Extiende las posibilidades de visita para habitantes y turistas y representa una contribución de la Universidad del Sinú a la proyección de la ciudad y al desarrollo regional, desde una propuesta que articula educación, cultura, bienestar e innovación.

Asistentes e invitados especiales

En la inauguración del Parque IKIGAI se hicieron presentes muchas personalidades de Montería, estudiantes, docentes e invitados especiales de Colombia y del exterior.


El escritor y emprendedor belga Gunter Pauli, reconocido por su trabajo de innovación inspirado en la naturaleza por impulsar el concepto de Economía Azul fue uno de los invitados internacionales.
También asistió Lucas Welter, especialista en desarrollo organizacional y estrategia y directivo de AFS Intercultural Programs.


De acuerdo con Gunter Pauli, “IKIGAI es encontrar el potencial, intereses, entusiasmo y las cosas que no sabías que tenías y vas a descubrir lo que tú eres y lo que tú puedes ser para que definas tus propósitos para la vida”.


A través de un amigo en común que conocía sus libros a nivel mundial, se logró la invitación de Unisinú y le gustó tanto la propuesta de visitar a Montería que inmediatamente aceptó.
Gunter aplica el concepto Ikigai en su vida y con excelentes resultados. Habla seis idiomas y vive en Japón desde 1994, un país de grandes evoluciones mundiales.


“No puedes imaginarte una sociedad sostenible si tú no eres sostenible. Si tu salud mental y tu capacidad de conocer tus límites de tu vida diaria no están al alcance de tu vida diaria no lograrás nada. Por eso es importante aplicar ikigai. Nosotros necesitamos la fuerza de la persona para promover la sostenibilidad en el ecosistema y por eso es importante tener una combinación de la psicología de la persona y su inteligencia emocional y capacidad de transformar ideas en proyectos por que la realización personal está cerca y no es sólo pensar o idealizarlo. Soñar es importante pero no es el objetivo absoluto. Es la capacidad de descubrir lo que tienes de conectar con el ambiente y poder combinarlo”, argumentó Pauli.


La Inteligencia Emocional es un propósito académico extraordinario y hace 20 años nadie hablaba de ella.


Pocos hablaban de la necesidad de integrar el arte para poder tener la ciencia pero estos elementos están surgiendo por eso.


“Para mí es muy grato ver que la Universidad del Sinú decidió tomar sobre la base de la Inteligencia Emocional varios programas económicos, científicos y filosóficos para preparar su comunidad para el futuro”, aseguró el escritor que reside en Japón, gracias a la eficiencia que se vive y la miniaturización de las cosas.


“Japón no es el mismo que conocí hace 50 años pero es un país que tiene el ojo por detalle. Cuando tú quieres leer un periódico necesitas reconocer tres mil símbolos que no son más grandes que un milímetro cuadrado, es decir las características únicas del japonés y del chino es tener el ojo por detalle. Japón tiene una predestinación para miniaturizar, hacer todo pequeñito, nosotros vivimos en una tierra donde no hay espacios para todos, consumimos demasiada agua, más alimentos, donde la vivienda por lo menos para el 20 por ciento de la población no está crecida y por eso tenemos que pensar en ser mucho más eficientes sin quitar la gente. Eso es lo que aprendí en Japón: una eficiencia y miniaturización y en ese sentido ese país ha sido para mí una gran escuela del aprendizaje”, explicó.


Gunter Pauli tiene 16 años de formación jesuíta, estudió administración de empresas pero nunca trabajó para nadie, siempre ha ido un emprendedor para el bien común y no para acumular dinero porque no le interesa.


“Lo que me interesa es generar impacto en la sociedad y tener una visión clara de todo lo que es posible, con lo que nosotros ya tenemos, por eso no me doy el lujo de trabajar para alguien. Me gusta ser muy libre y siempre molestando a todos los que no quieren el cambio para que aprendan a ser felices a través del ikigai”, finalizó.

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