Elección de los Consejos de Juventud

Columna de opinión

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

Rector de la Unicórdoba y presidente de la SUE y ASCUN

Hoy, domingo 19 de octubre, se están realizando las elecciones para escoger los Consejos Municipales de Juventud en todo el país. Esta es la segunda vez que se lleva a cabo este proceso electoral, en el que los jóvenes participan y eligen a sus representantes.

En el año 2021 se realizaron las primeras elecciones de los Consejos de Juventud. En esa ocasión, estaban habilitados para votar 12.282.273 jóvenes entre los 14 y 28 años, de los cuales 1.275.098 ejercieron su derecho al voto, lo que corresponde al 10,38 %. La abstención alcanzó el 89,62 %, es decir, 11.007.175 jóvenes no participaron. En esta segunda ocasión, están habilitados para votar 11.702.436 jóvenes: 5.824.306 mujeres y 5.878.130 hombres. Esto evidencia una disminución del censo electoral de 579.837 jóvenes.

  • Participación democrática de la juventud

Ante este panorama, tenemos la responsabilidad de motivar la participación democrática de la juventud, revitalizando la democracia desde la acción y la construcción de nuevos ideales para repensar y transformar el país. Los resultados electorales de hace cuatro años evidencian la indiferencia de los jóvenes frente a los procesos políticos y democráticos, reflejando una débil cultura política en Colombia.

Esta situación se sustenta en la existencia de una generación huérfana de liderazgos inspiradores que promuevan procesos emancipadores y movilizadores desde idearios sociales colectivos. Hemos construido un escenario político marcado por la polarización, la mutua satanización y la descalificación del otro. Convertimos la democracia en un campo de batalla, y no en un espacio para la convivencia plural y diversa de ideas y argumentos.

  • La pretensión de extinguir moralmente al contradictor

La pretensión de extinguir moralmente al contradictor ha fortalecido una tendencia predominante en la cultura política occidental: creer que la democracia se nutre de un unanimismo. En este contexto, mueren las democracias y la cultura política. La juventud percibe que los problemas del país siguen sin resolverse, que las oportunidades son escasas y que la política es un espacio reservado para unos pocos privilegiados y sus herederos.

  • Las prácticas politiqueras y corruptas

A esto se suman las prácticas politiqueras y corruptas que desplazan la verdadera política. Por ello, este proceso democrático, donde la juventud es protagonista, debe contar con el apoyo ciudadano y con garantías de transparencia e independencia, alejadas de prácticas que lo desvirtúen o manipulen. Este ejercicio democrático debe ser una oportunidad para que la juventud aporte desde su ímpetu, rebeldía, deliberación, formación y argumentación, con propuestas e ideas para repensar el país.

Un liderazgo juvenil históricamente marginado y manipulado necesita ser formado en ciudadanía y cultura política. Es un imperativo moral, social y político que los jóvenes participen activamente en la vida democrática, recuperando la confianza y credibilidad en la política, concebida como un acto noble que transforma, humaniza y dignifica.

  • Consejos de Juventud representa no solo un ejercicio de participación política y democrática

Dado que, La elección de los Consejos de Juventud representa no solo un ejercicio de participación política y democrática, sino también un llamado al país político, representado en sus líderes, a leer esa expresión y entender que es un imperativo moral entregarles un país donde puedan construir sus sueños. Además, la participación democrática de los jóvenes es fuente de inspiración, optimismo y fe en el presente y futuro del país.

  • Fuerza y rebeldía juvenil significan vida y esperanza para la sociedad

Toda esa energía, fuerza y rebeldía juvenil significan vida y esperanza para la sociedad. Y cuando esa fuerza organizada exige cambios, el mensaje es claro: el país posee la energía más vivificante y constructiva que una sociedad puede tener: su juventud. No como sujetos pasivos e indiferentes, sino como actores activos y propositivos. El mensaje es explícito, y el país político y la institucionalidad deben comprenderlo: debemos volcar nuestra capacidad como sociedad para proteger y cuidar esa fuerza transformadora, con un presente y un futuro justos. ¡Que las elecciones de los Consejos de Juventud muestren el camino hacia una democracia en la que quepamos todos!

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